Fábulas


El caballo y el asno
[Fábula. Texto completo]
Esopo
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Un hombre tenía un caballo y un asno. Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose cansado, le dijo al caballo:
-Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo, haciéndose el sordo, no dijo nada; el asno cayó víctima de la fatiga y murió allí mismo. Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel del asno. El caballo suspiró y dijo:
-¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero fardo, ahora tengo que cargar con todo y hasta con la piel del asno! 
 
Cuando no tiendes la mano al prójimo, te perjudicas a ti mismo.



 La gallina de los huevos de oro
[Fábula. Texto completo]
Esopo
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Tenía cierto hombre una gallina que cada día ponía un huevo de oro. Creyendo encontrar en las entrañas de la gallina una gran masa de oro, la mató; mas, al abrirla, vio que por dentro era igual a las demás gallinas. De modo que, impaciente por conseguir de una vez gran cantidad de riqueza, se privó él mismo del fruto abundante que la gallina le daba.

Es conveniente estar contentos con lo que se tiene, y huir de la insaciable codicia.


 El león y el ratón
[Fábula. Texto completo]
Esopo
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Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón empezó a juguetear encima de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que lo perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegado el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar.

Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y lo ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quien al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre.

-Días atrás -le dijo-, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.
Nunca desprecies las promesas de los pequeños.


 La paloma y la hormiga
[Fábula. Texto completo]
Esopo
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Obligada por la sed, una hormiga bajó a un manantial; arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse.

Viéndola en esta emergencia una paloma, desprendió de un árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

Mientras tanto un cazador de pájaros se adelantó con su arma preparada para cazar a la paloma. Lo vio la hormiga y lo picó en el talón, haciendo soltar al cazador su arma. Aprovechó el momento la paloma para alzar el vuelo.

Debemos ser agradecidos y devolver los favores que recibimos.


Bibliografía 
Ciudad Seva (10/11/2010) El Caballo y el Asno. Extraído el 22/11/2011 desde:
Ciudad Seva (10/11/2010) La Gallina de los Huevos de Oro. Extraído el 22/11/2011 desde: 
 Ciudad Seva (10/11/2010) El León y el Ratón. Extraído el 22/11/2011 desde:  
 Ciudad Seva (10/11/2010) La Paloma y la Hormiga. Extraído el 22/11/2011 desde: